Twenty-first Sunday in Ordinary Time | XXI Domingo del Tiempo Ordinario

April 06, 2017
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Gospel

Jesus went into the region of Caesarea Philippi and he asked his disciples, “Who do people say that the Son of Man is?” They replied, “Some say John the Baptist, others Elijah, still others Jeremiah or one of the prophets.” He said to them, “But who do you say that I am?” Simon Peter said in reply, "You are the Christ, the Son of the living God.” Jesus said to him in reply, “Blessed are you, Simon son of Jonah. For flesh and blood has not revealed this to you, but my heavenly Father. And so I say to you, you are Peter, and upon this rock I will build my church, and the gates of the netherworld shall not prevail against it. I will give you the keys to the kingdom of heaven. Whatever you bind on earth shall be bound in heaven; and whatever you loose on earth shall be loosed in heaven.” Then he strictly ordered his disciples to tell no one that he was the Christ.

Commentary

Today many seek to achieve popularity and fame as if it were a supreme value. Many try to gain followers on their social networks and spend a lot of time and effort promoting themselves. Jesus soon became a popular figure around him in his time, but instead of seeking fame, he tried to get away from it. In fact, He prohibited His disciples from telling others that He was the Messiah. It was normal for many to form an image of Jesus based on their own impressions, but what really mattered to Jesus was what his disciples thought of him. First He asks them what others said about Him, but immediately afterwards He asks them who He was to them, a question that has the same validity for us, His disciples today. We can't follow someone we don't believe in, nor can we believe someone we don't know. To follow Jesus it is necessary to recognize Him as the Son of God, as Lord. Only in this way is it possible to give oneself completely to the service of the kingdom of God. Let us ask the Lord that, the Holy Spirit will give s, like Peter, the gift of understanding and allows us to know, love and consequently follow the Lord who asks us today: Who do you say that I am?

Evangelio

Mt 16, 13-20

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan, el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”.

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Comentario

Hoy en día muchos buscan alcanzar la popularidad y la fama como si se tratara de un valor supremo. Muchos tratan de sumar seguidores en sus redes sociales y dedican mucho tiempo y esfuerzo en promocionarse a sí mismos. Jesús se convirtió pronto en una figura popular para su entorno en su tiempo, pero en vez de buscar la fama, trató de alejarse de ella. De hecho, les prohibía a sus discípulos decir a los demás que Él era el Mesías. Era normal que muchos se formaran una imagen de Jesús basada en sus propias impresiones, pero lo que en realidad le importaba a Jesús es lo que sus discípulos pensaban de Él. Primero les pregunta lo que los demás decían de Él, pero inmediatamente después les pregunta quién era Él para ellos. Una pregunta que tiene la misma validez para nosotros, sus discípulos hoy. No podemos seguir a alguien en uien no creemos, ni podemos creer en alguien que no conocemos. Para seguir a Jesús es necesario reconocerlo como el Hijo de Dios, como Señor. Sólo así es posible entregarse por completo al  servicio del reinado de Dios. Pidamos al Señor que, como a Pedro, el Espíritu Santo nos abra el entendimiento y nos permite conocer, amar y seguir consecuentemente al Señor que nos pregunta hoy: ¿Quién dicen ustedes que soy yo?

Comments(1)

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Viento2401, 3 weeks ago
I love this great, esta buenísima ????????????????????????????????